Reflexiones filosóficas sobre la violencia animal
Analicemos una de las paradojas humanas: somos capaces de amar y compadecernos, pero también de violentar y ser crueles. Esto se expresa de forma clara en nuestra relación con los animales: los amamos y los maltratamos al mismo tiempo.
Hace un par de años, la película acerca del trabajo de la primatóloga Jane Goodall (uno de varios filmes que se han hecho en su honor) nos recordó cómo la violencia contra los animales está directamente relacionada con la destrucción de ecosistemas.
Goodall, desde su enfoque científico, ha despertado la empatía de cientos de miles hacia dos nobles causas: proteger a los animales y cuidar su hábitat.
Hay argumentos arcaicos y anclados en la mente colectiva que hablan de que, sin la violencia animal, la supervivencia del ser humano estaría comprometida. Pero hoy sabemos que la violencia animal es una forma más de crueldad y de explotación.
Diversidad de pensamientos
Hay otras corrientes de pensamiento que pudieran considerar la violencia animal como un sistema de opresión.
La feminista Carol Adams sostiene que el “carnivorismo patriarcal” es consecuencia de las dinámicas de poder donde la violencia se ejerce sobre grupos marginados.
Si examinamos esto, podemos comprender cómo fomentar empatía —sin importar que sea empatía hacia los animales— es esencial para comprender el sufrimiento ajeno y adoptar acciones para armonizar el planeta.
Los animales son seres sintientes y, de acuerdo con las propuestas más recientes en materia ambiental, están dotados de derechos.
Posición del ser humano
Según el antropólogo Helmuth Plessner, el ser humano se encuentra en una posición excéntrica en la cual está consciente de su separación de la naturaleza, pero a la vez está conectado a ella.
Para resolver esta ambigüedad, es necesario luchar por nuestra conexión instintiva con los demás seres de la creación contra nuestro deseo de dominación.
Quizás la forma más efectiva para sobreponerse a esta lucha interna es reflexionar sobre el concepto de “Ubuntu” acuñado por el filósofo africano Mogobe Ramose.
El Ubuntu pudiera ser traducido como “humanidad para los demás” y su máxima es: “yo soy porque nosotros somos”.
La interconexión
Esta idea resalta la interconexión entre todos los seres y nos hace detenernos antes de cometer una acción violenta contra un ser que, independientemente del número de separaciones, está íntimamente relacionado con nosotros.
Cada vez más personas se concientizan y descubren que la violencia animal es solo la punta del iceberg de una serie de conductas que están dañando al planeta.
Artistas hollywoodenses como Leonardo DiCaprio se han sumado al activismo ambiental y a la conservación de la vida silvestre. Este artista atinadamente ha conectado la violencia animal con problemas de la misma índole, como el cambio climático y la pérdida de biodiversidad.
La reflexión, “¿Qué significa ser humano en relación con los animales?”, es igual de importante que preguntas metafísicas y epistemológicas.
Reflexionando
Ponernos bajo la lupa de la autorreflexión es incomodarnos, e incomodarnos es propiciar salir de nuestra zona de apatía. ¿Si no actuamos hoy, cuándo? Reconocer y respetar la dignidad animal y sus derechos es volvernos más humanos. Es ser Ubuntu.
Para finalizar, me gustaría que recordáramos la filosofía de la liberación de Enrique Dussel, que enfatiza la ética desde el punto de vista del “otro”.
Extendiendo esta noción de “otro” hacia los animales, damos inclusión a un grupo de seres que quedan fuera de las narrativas convencionales, creando así un diálogo que enriquece nuestra capacidad de construir una ética más inclusiva y transformadora.
Conclusión
La violencia hacia los animales nos invita a cuestionar profundamente nuestra relación con los seres vivos que cohabitan este planeta. “La mirada del otro” nos desafía a reconocer en ellos una subjetividad que hemos ignorado, un valor intrínseco que va más allá de nuestra utilidad o deseos.
Reflexionar sobre esta violencia no es solo un ejercicio ético, sino un paso hacia una transformación cultural que promueva el respeto, la empatía y una coexistencia más armoniosa con el mundo natural. Cambiar nuestra mirada podría ser el inicio de un cambio profundo y necesario.
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