Un camino para aprender y cambiar
La ignorancia es considerada un problema a eliminar. Creemos que es un mal que atrasa y aqueja a nuestra sociedad. Sin embargo, la ignorancia es el punto de inicio de todo ser humano. Ser humano es ser ignorante, y como tal, necesitamos incluir esa noción en el sistema educativo.
En la educación y formación de nuestros hijos, la ignorancia debe ser la parte natural de punto partida en la educación y formación de nuestros hijos. De esta forma, seremos capaces de brindar apoyo y acompañamiento en el descubrimiento de la nueva información.
La persona adulta, en su función de “sabio”, aunque realmente es menos ignorante, debe recordar la experiencia de hallar una idea o concepto por primera vez.
Mientras más crecemos y más aprendemos, menos nos emocionamos por descubrir cosas nuevas. Este reto pone una barrera entre quien enseña y quien aprende.
Una reforma necesaria
El educador y filósofo brasileño Paulo Freire sugiere en su“pedagogía del oprimido” que el modelo de educación clásica, donde el maestro solo deposita conocimiento en el alumno sin que este actúe, es ineficaz.
Este “sistema bancario” educativo no invita al estudiante a participar, por lo que una reforma es necesaria: tanto maestro como alumno deben trabajar juntos para que la falta de conocimiento del alumno sea la fuerza que motive al grupo a aprender.
Aquí vemos una forma creativa de convertir la ignorancia en algo positivo: el combustible para el aprendizaje.
Por otro lado, John Dewey, el filósofo pragmático, suma a esta idea cuando menciona que la educación no es el camino hacia la vida, sino la vida misma, significando esto que el aprendizaje significativo no se obtiene en las aulas únicamente, sino en la experiencia misma.
Y la lista de filósofos sigue
Esta ignorancia del entorno nos despierta la curiosidad y creatividad y la curiosidad para aprender sobre nuestro entorno
Jean-Jacques Rousseau es otro de los filósofos que se suma a esta mirada, en su obra “Emilio”, destaca la importancia de respetar la naturaleza y el crecimiento personal del niño.
El maestro, en lugar de solo dar información, debe ser un guía que ayude al estudiante a explorar, experimentar y descubrir por sí mismo, en lugar de imponerle verdades ajenas.
Seymour Papert, al hablar sobre el aprendizaje constructivista, enfatiza que el profesor debe crear entornos donde la falta de conocimiento motive la búsqueda y la prueba, permitiendo que los estudiantes adquieran saberes a partir de sus propias vivencias.
María Montessori, por su lado, apoya que los niños sean autónomos, ayudando a que su falta de conocimiento inicial se convierta en una oportunidad para explorar el mundo y cultivar un amor genuino por el aprendizaje.
El punto de partida
Vemos que la ignorancia es el punto de partida del aprendizaje, no el mal a erradicar. Un enfoque más benéfico, ¿no crees?
Por último, Lev Vygotsky concluye que el aprendizaje sucede en un área entre lo que un estudiante puede hacer solo y lo que puede alcanzar con la ayuda de un mentor.
Aquí, la ignorancia no es algo que falta, sino una oportunidad para colaborar y dialogar. El mentor (o el adulto sabio) se convierte en el guía para que esto suceda.
Una Propuesta Actual: Educación y Tecnología
En el mundo actual, la inteligencia artificial puede implementarse en las plataformas educativas como sistemas que modifiquen los contenidos según el avance y las necesidades de cada estudiante.
Esta podría ser una forma efectiva de estimular al estudiante a retarse, justo como sucede en un videojuego, y a cambiar la educación.
El maestro no sería sustituido, sino que su trabajo sería facilitado al poder contar con una medición confiable del nivel en el que cada estudiante se encuentra.
Pero sin duda, las tecnologías que más ayudarán son la realidad aumentada y la realidad virtual, que por propia naturaleza capitalizará en la curiosidad y el asombro del estudiante para permitirle conceptos a los que de otra manera no estaría expuesto.
Al final, la ignorancia ya no es un obstáculo cuando se ve como el comienzo de un proceso. En un mundo globalizado y conectado digitalmente, los profesores y la tecnología deben colaborar para que el aprendizaje sea accesible, interesante y transformador para todos.
Conclusión
La falta de conocimiento no es un obstáculo, sino una oportunidad. Reconocer nuestras limitaciones es el primer paso para aprender, crecer y transformar.
Cada desconocimiento abre la puerta a nuevos caminos y desafíos que nos llevan a cambiar y evolucionar. El aprendizaje es, al final, la clave para avanzar.
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