La Filosofía Como Respuesta por Martín Alonso Aceves Custodio
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El Poder del Lenguaje: Cómo la Comunicación No Violenta Puede Cambiar el Mundo

Cuando el semántico Wendell Johnson dijo que el lenguaje era un instrumento imperfecto creado por hombres antiguos e ignorantes, no estaba lejos de la realidad. Queremos capturar en un lenguaje relativamente estático un mundo que está en constante movimiento.

Los conceptos, aquellas ideas que creamos y creemos sobre ciertos aspectos que interpretamos de la realidad, son las cárceles del pensamiento en las que vivimos.

Estos conceptos son piezas perfectas para crear historias. Nos gusta contarnos historias—ficciones autocreadas—con las que interpretamos el mundo a nuestro alrededor.

Las historias que nos contamos son adictivas, generan hábitos y nos ayudan a la coerción social. Compartimos historias populares que nos crean una identidad y que además nos identifican con un grupo de personas. Para bien o para mal.

Un problema latente

El problema de estas historias que creamos y que convertimos en verdades es que arraigan la narrativa personal y generan conflicto.

Pensamos que la historia que yo tengo es la verdadera y, por ende, las demás son erradas. Luchamos por querer tener la razón e imponer nuestras historias en otros.

La forma en la que nos hablamos a nosotros mismos, así como la forma en la que le hablamos a otros, es generadora de conflicto.

El lenguaje fue evolucionando en sociedades imperfectas caracterizadas por constantes luchas de poder.

Aportando soluciones

En esos casos, alguien tenía que imponerse a la voluntad del otro o, en todo caso, lograr que a través del lenguaje creara una historia en donde la otra parte se sintiera culpable por no seguir las historias del otro.

Descubrimos que la violencia podía ser ejercida también con las palabras.

El lenguaje moldea el pensamiento, y viceversa. Lo hemos heredado, pero está en constante cambio al igual que nosotros. Es importante que identifiquemos la gran oportunidad que tenemos de mejorar la sociedad y el mundo entero a través de la modificación del lenguaje.

Una de las mejores propuestas es la que el doctor Marshall Rosenberg hace en su llamada “Comunicación No Violenta (CNV)”.

¿Cuál es la finalidad?

La Comunicación No Violenta tiene como finalidad mejorar nuestras vidas y nuestras relaciones a través de la renuncia a las historias que nos contamos.

Piénsalo, no son únicamente las acciones las que generan violencia; son las palabras, los pensamientos que éstas generan y el hábito de justificar palabras con historias e historias con palabras.

Nos hemos acostumbrado a castigar a los demás. Nuestra sociedad usa la culpa para controlar a otros.

Actuamos con violencia al creer que otros son responsables por causarnos dolor y querer que sean castigados, cuando somos nosotros los que con nuestras historias nos causamos dolor.

La Comunicación No Violenta busca hacer un cambio de consciencia—un cambio de raíz.

Un enfoque

El doctor Rosenberg desarrolló la CNV enfocándose en el uso de la empatía, la comprensión mutua y la resolución de conflictos pacíficamente.

Según el libro que escribió al respecto, los principios de la CNV son:

1. Observación sin juicio: Describe lo que observas de manera objetiva, sin emitir juicios ni críticas.
2. Expresión de sentimientos: Comparte tus sentimientos honestamente, sin culpar a otros.
3. Identificación de necesidades: Reconoce y expresa tus necesidades subyacentes de manera clara.
4. Petición de acciones concretas: Haz peticiones específicas y realizables para satisfacer tus necesidades.

Un ejemplo de cómo la CNV funciona es, en lugar de decir:

“Jamás me prestas atención. Siempre tienes algo más importante que hacer que hablar conmigo”

Podrías decir:
“Me he percatado de que con frecuencia tienes asuntos de la oficina que resolver mientras estamos cenando (observación). Me siento triste y frustrado (sentimientos) porque necesito sentirme valorado y comprendido en nuestro tiempo a solas (necesidad). ¿Podrías por favor dedicar el tiempo de la cena para nosotros dos sin interrupciones?”

El cambio

Un cambio en el uso de nuestro lenguaje a la hora de comunicarnos repercutiría benéficamente en la sociedad. Con nuestras palabras moldearíamos nuestras historias y seríamos capaces de desprendernos de ellas.

Y lo único que se requiere es práctica y paciencia.

Conclusión

La comunicación no violenta es una herramienta poderosa que puede transformar nuestras interacciones y relaciones.

Al enfocarnos en la empatía, la comprensión y la conexión genuina, podemos reducir conflictos y fomentar un ambiente de paz y colaboración.

El poder del lenguaje radica en su capacidad para unirnos y promover cambios positivos en nuestra sociedad. Adoptemos la comunicación no violenta como un camino hacia un mundo más armonioso y comprensivo.

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