Cárteles de la droga: Impacto del neoliberalismo en su auge
Asociamos en muchas partes del mundo al capitalismo con crecimiento económico e innovación, pero ¿cuántas veces nos hemos puesto a pensar que los cárteles de las drogas son producto de ese sistema económico?
Hay una relación estrecha entre el capitalismo y la venta de drogas; podemos decir que es otro de los efectos negativos que tiene en la sociedad.
En esta reflexión abordamos la relación con la intención de reconocer que tenemos capacidad de modificar el curso actual de los cárteles de la droga, que hoy operan como conglomerados internacionales, a través de la reducción de desigualdades socioeconómicas.
Realidad
No es tan fácil establecer la relación entre el capitalismo y la venta de drogas, pues la venta de drogas, al ser una actividad ilegal, opera en las sombras del mercado formal. Pero es bien sabido que es una actividad altamente lucrativa que genera millones de dólares al año en ganancias.
Los cárteles de la droga, la versión corporativa de los traficantes de estupefacientes, utilizan técnicas cien por ciento capitalistas para maximizar sus ganancias.
Ellos compiten en precios con sus adversarios, innovan en cadenas de suministro y hasta aprovechan la globalización para comercializar su producto y lavar dinero. Son verdaderos empresarios.
Una ideología capitalista
En la década de 1980, el neoliberalismo, una ideología capitalista que promueve el libre mercado, la desregulación y la privatización, inició como corriente en los países latinoamericanos.
Sus políticas incluyeron privatización de empresas estatales, reducción de gasto público que iba muchas veces destinado al bienestar social y la apertura a competencia internacional, lo que hizo que los competidores locales menos calificados sucumbieran ante conglomerados transnacionales.
Estas políticas dejaron una huella profunda en nuestros países. La pobreza y la desigualdad aumentaron y, de pronto, los gobiernos se vieron obligados a recurrir a la deuda externa.
Actualidad
Muchas personas de escasos recursos se vieron orilladas a recurrir al mercado informal para subsistir. De hecho, hasta la actualidad, los cárteles de la droga se valen de este contexto de pobreza y desigualdad para reclutar trabajadores y mantener su imagen como salvadores del pueblo.
Si le sumamos la corrupción e impunidad —otros males cortesía del capitalismo— que permean a muchos de estos gobiernos, entonces vemos cómo estas redes criminales dieron el salto de la informalidad a ser una de las principales fuerzas económicas del mundo.
En este sentido, los cárteles de la droga son un resultado directo del proceso de neoliberalización.
¿Qué necesitamos hacer para revertir esta tendencia?
Si vamos a continuar con el capitalismo, necesitamos modificar su intensidad. Requerimos que un estado sólido reduzca las desigualdades socioeconómicas a través de programas de asistencia social y educación.
Una idea que los cárteles de la droga explotan a la perfección es involucrar a sus trabajadores en la cultura. Ellos, a pesar de ganar un sueldo no tan alto y no recibir dividendos de las ganancias, se conforman con compartir el poder y estatus que pertenecer a la organización les da.
Pudiéramos emular en cierta forma esto de forma positiva. ¿Qué tal que usáramos modelos económicos alternativos? Pudiéramos tener empresas de propiedad de los trabajadores, donde puedan jactarse de ser accionistas, tomar decisiones y tener una remuneración más equitativa.
¿Cómo ayudar?
Solo con la mejora de las condiciones y el acceso a mejores oportunidades podremos hacer que los emprendedores del narcotráfico utilicen su capacidad y ambición en proyectos benéficos para la sociedad.
Recordemos que cuando una persona tiene un estilo de vida bueno y acceso a oportunidades de desarrollo, es menos propenso a querer lucrar con una actividad que sabe envenena a su comunidad.
Conclusión
El auge de los cárteles de la droga puede vincularse, en parte, al impacto del neoliberalismo. Este modelo económico, al priorizar la desregulación y la apertura de mercados, debilitó estructuras estatales en diversas regiones, facilitando el crecimiento de economías ilegales.
Los cárteles aprovecharon la desigualdad social y económica, agravada por estas políticas, para consolidar su poder y expandir sus operaciones.
En este contexto, el neoliberalismo no solo influyó en los mercados legales, sino también en los ilícitos, exacerbando las dinámicas de violencia y corrupción asociadas a estas organizaciones.
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El texto me deja pensando en el papel de la cultura en perpetuar estas dinámicas. Los cárteles han sabido canalizar el sentido de pertenencia de sus trabajadores. La pregunta es: ¿cómo puede el estado o la sociedad ofrecer una pertenencia que no esté cargada de violencia?
The connection between inequality and drug trafficking is so clearly laid out that I can’t help but wonder: why haven’t we already implemented these solutions? The political resistance to social assistance programs seems more like an ethical failure than a technical one.